La historia vuelve a repetirse y nos sacude a todos

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27 Abr La historia vuelve a repetirse y nos sacude a todos

En octubre de 2007, después de conocerse por los medios masivos de comunicación sobre la muerte de tres jóvenes debido al consumo de éxtasis y alcohol en diferentes fiestas electrónicas, ACIERA había publicado la nota siguiente como editorial del boletín informativo que emite la entidad.

Aquellos jóvenes fueron noticia por sus decesos: Mauro Andreatini, de 18 años que curiosamente, falleció en el mismo Centro de Costa Salguero, en una fiesta denominada Metrodance; Camila Rodríguez, de 16 años, consumió alcohol con droga, falleció en la puerta del colegio al que asistía. Y finalmente, Florencia, también de 16 años, quien consumió éxtasis con vodka, según las informaciones del diario Clarín de aquellos días.

Ante aquel flagelo, el pastor Rubén Proietti escribió lo siguiente hace nueve años:

Editorial: Fiestas electrónicas

“Nuestra sociedad asiste, entre estupefacta e indiferente, al descontrol suicida con que algunos adolescentes se están dejando arrastrar por la perversa atracción que genera el consumo de drogas y alcohol”.

Son varios los recientes casos mortales que dan cuenta de la peligrosidad de esta aberrante tendencia, según lo que informó el diario La Nación el pasado sábado (Nota completa en LA NACION.com.ar).

El año pasado Claudio Mate, a cargo del área de Salud provincial, fue categórico contra las fiestas electrónicas. Se preguntó ante Clarín: “¿Es exagerada la palabra prohibir?” Y dio su respuesta, sin desligar a las raves – como también se las denomina a estas fiestas- del consumo de “drogas de diseño”: “Los pibes llegan a 42º de temperatura, sufren colapsos hepáticos y renales. Las ‘drogas de diseño’ causan la muerte. No hay exageración”, explicó a ese diario.

De acuerdo a los datos proporcionados por la Asociación Antidroga de la República Argentina, un 92,3% de los chicos se acerca a la droga entre los 13 y 19 años y, en su gran mayoría, en la escuela secundaria. El dato es alarmante, por lo que aconsejan reforzar los controles en los locales bailables, además de reforzar las campañas de concientización (Ver nota de InfoRegión )

¡Abramos los ojos! La barbarie nos rodea, está entre nosotros. Estos hechos pasan, no son aislados. No podemos mirar para otro lado mientras suceden. No podemos decir que “mis jóvenes no están en estas cosa”. No podemos tratar a quienes asisten a estas fiestas como marginados. No se trata de una elite, son muchos los que asisten, son muchos los eventos de esta naturaleza. Los medios muestran lo que quieren, pero la realidad nos circunda. Conocemos donde están y quiénes son, por no decir que vienen a nuestros templos también.

Tenemos que ser conscientes que no podemos hablar de transformación y mucho menos de avivamiento si esto que sucede en nuestra juventud no nos duele, si no nos desafía, si no nos confronta con el mensaje que predicamos semana tras semana. Esta es una de las tanta realidades donde pareciera que como iglesia “no tuviéramos nada que ver”. ¿No podemos solos? ¿No tenemos gente suficientemente capacitada para encarar esta situación? ¿No tenemos una poderosa juventud cristiana evangélica que con su testimonio arroye, atraiga y sea un factor de liberación? Pues entonces, como decimos siempre, ¡unámonos o! Acaso ¿no creemos en la acción del poder del Cristo resucitado a través de su cuerpo unido?

¡Cómo me gustaría que la impotencia por no tratar con ellos como corresponde nos lleve corriendo a buscar ayuda por ejemplo en las congregaciones del barrio donde está tu iglesia! Por ejemplo capacitando a nuestra gente a través de lo que ya tenemos.

Es momento de hacer algo. Expresarnos. Orar. Hablar con nuestros jóvenes. Ir a las inmediaciones del lugar a repartir literatura y predicar a los miles de jóvenes que se acercan al Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires. Hacer una campaña preventiva. Unirnos a las redes de prevención contra la drogadependencia y el alcoholismo como la del Programa Vida, presidida por Luis Botta. Fomentar la vida sana. Crear espacios para que los adolescentes y jóvenes se acerquen a las congregaciones. Tener a mano los números de teléfonos del Centro Nacional de Lucha contra la Droga y el Narcotráfico (SEDRONAR). ¡Hagamos algo por nuestra juventud!

Recordemos las palabras de Jesús a sus discípulos: “Los envío como ovejas en medio de lobos. Por tanto, sean astutos como serpientes y sencillos como palomas” (Mt. 10:16 NVI). Más adelante, en el mismo capítulo el Señor nos exhorta a: “no se preocupen por lo que van a decir o cómo van a decirlo. En ese momento se les dará lo que han de decir, porque no serán ustedes los que hablen, sino que el Espíritu de su Padre hablará por medio de ustedes.” (vv. 19 b-20). Como si nos estuviera implorando: ¡Sólo hazlo!… ¡HAGÁMOSLO!

Pr Rubén Proietti
Presidente de ACIERA